Un tercer enfrentamiento con resultado fatal en menos de quince días, se registró la noche de este miércoles en el Cereso Número Uno de la ciudad de Durango, después de que un custodio disparó contra un preso que intentó escalar la pared en busca de la oficina de Gobierno de dicho penal, en lo que fue calificado como un intento de fuga.
Fue alrededor de las 19:00 horas, cuando al interior del penal se registró una riña donde oficialmente murieron dos personas y tres más resultaron heridas.
César Ceballos Villarreal y Genaro Gallegos Espinoza, son los reos muertos; mientras que los heridos fueron identificados como José Antonio Hernández Ibarbuen, Abelardo Beltrán Monarrez y Adrián Zavala Ramírez.
A los heridos y a los occisos se les apreciaron lesiones ocasionadas por arma blanca y objetos contundentes, con excepción de José Antonio, quien presenta heridas de bala ocasionadas que le disparó uno de los custodios por no atender la instrucción de tirarse al suelo cuando fue sorprendido escalando una pared rumbo al área de gobierno del penal.
El primer reporte de los guardias fue que se suscitaron varias riñas al mismo tiempo en diferentes áreas del Cereso producto de la lucha por el poder entre grupos de reos federales.
Una vez activado el código rojo, elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y de las Fuerzas Especiales de la Policía Federal se introdujeron al centro penitenciario para tratar de controlar la situación, lo cual se logró al filo de las 20 horas.
De inmediato se formó un cerco de seguridad que abarcó las azoteas de los diferentes departamentos del penal, donde se colocaron estratégicamente los agentes de Seguridad, mientras que las Fuerzas Especiales, en compañía de los custodios del Cereso, realizaban el recuento de los daños.
Tan sólo la semana pasada, luego de la muerte de seis reos en Gómez Palacio, el subsecretario de Operaciones de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, Jesús Antonio Rosso Olguín, negó que la autoridad penitenciaria hubiera sido rebasada.
Pero ayer de nueva cuenta uno de los Ceresos del estado volvió a ser escenario de una disputa entre grupos antagónicos que tiñeron de sangre el centro de readaptación.








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